Un tratamiento eficaz no termina en la primera visita
Los productos de venta al público actúan sobre los ejemplares visibles, pero no alcanzan a
los huevos ni a los individuos refugiados en el interior de la estructura del inmueble. Al
cabo de unas semanas la población se recupera y la plaga se percibe como reincidente,
cuando en realidad nunca llegó a eliminarse.
Un tratamiento profesional se planifica contando con ese ciclo biológico. La aplicación
inicial reduce la población existente y la revisión posterior actúa sobre los ejemplares
emergidos después, que es lo que interrumpe la reproducción. Por eso toda actuación se
inicia con una inspección del inmueble: se localizan los focos, las vías de acceso, los
puntos de agua y las zonas de refugio, y sobre ese reconocimiento se determinan el
tratamiento, la formulación y el número de aplicaciones necesarias. En viviendas con
menores o animales de compañía se priorizan las formulaciones en gel y los cebos situados
en puntos no accesibles frente a la pulverización generalizada.
Biocidas autorizados y aplicación acreditada. Los productos empleados
figuran inscritos en el Registro Oficial de Biocidas y se aplican en las dosis y
condiciones establecidas en su autorización, por técnicos con la capacitación oficial
exigida para biocidas de uso profesional.
Documentación para inspección sanitaria
En establecimientos de hostelería, obradores, comercios del sector de la alimentación y
centros públicos no basta con la eliminación de la plaga: es necesario poder acreditarla.
Cada actuación se documenta mediante certificado en el que consta el producto aplicado y su
número de registro. En los contratos de mantenimiento se acompaña además del plan
documentado con el calendario de revisiones, integrable en el sistema de autocontrol APPCC
del establecimiento.